En uno que se moría mi propia muerte no vi, pero en fiebre y geometría se me fue pasando el día y ahora me velan a mí
Juan José Saer
Afuera el frío. Llegó, muda, la noche sigue lloviendo II Sobre las piedras
Del fondo de la mucosa le llega el verde a la mezcla con los colores de la bandera de Italia que tiene en la boca; el blanco se lo dio la espuma del dentífrico barato, y el rojo la sang...
Un sauce perfuma el aire fresco que entra en ráfagas por la ventan… me gusta el frío, no lo padezco, hace mi existencia más liviana Si también llueve, mucho más me al…
-¡Aay pero que belleza por Dios! Mirá -le pasa el celular-. Antes de morirme tengo que ir a Grecia. Que belleza Santorini, si el paraíso existe, está ahí. -¡Aaay noo! Me muero, que bell...
Salgo a caminar y pienso en que quiero agarrar todas las cosas con… Se me escapan, se diluyen. Es como tener un pájaro entre las… y alcanzar a sentir su tibieza
Estamos varados con mi abuelo en un país extraño. Buscamos cómo volver. Por un momento parece que somos yankis y vamos a la embajada de EE. UU. Pero nos mandan de ahí a la embajada de U...
Estoy en una habitación oscura y vieja. Parece una casona porteña antigua, como de la década del treinta. Tiene paredes altas y ventanas grandes. Las ventanas están cerradas y tienen un...
B. Bascaricocha va por el camino con su güisquero quispe y su bucul lleno. Uno para la memoria, dice, uno para la reumatitis, uno para la sordera. Y así, de a sorbitos, va poniéndose a ...
entonces me causa asco la gente, la calle me obliga a encerrarme se ahoga en basurales mi mente los perros ciegos no quieren ladra… la cama me arrebuja, nocturna,
Es la tercera vez que la misma mosca intenta meterse en su oreja. La aparta con un manotazo al aire, molesto, y mira hacia el cajón de los zapallitos verdes. Sus ojos saltan entre las v...
dábamos vueltas en la noche y fuimos consumidos por el fuego nos acercamos y miramos desde el b… —en el límite del sumidero— y las fauces como antorchas apagad…
Cuando cierro los ojos en el horizonte de la vigilia a veces veo el mar un mar infinito que me inunda dejo que lleguen los habitantes de…
—Ya vamos a almorzar en la casa, aguantate hasta que lleguemos. —No tengo plata, y vaya a saber cómo las hacen a esas papas fritas. Mirá, está todo sucio el lugar este. —No me importa, ...
En el polideportivo de esa que antes era escuela, algunos decían que entraban hasta mil personas paradas, otros el doble y otros la mitad. Nunca se comprobó, porque en el pueblo no alca...
Había hace mucho en el pueblo tres vivos que no sabían que ya se habían muerto. Andaban los tres tranquilos, gozando y muy contentos.