#Mujeres #SigloXX #Uruguayos
El agua tiene un alma melancólica… que en el lecho arenoso de las ond… atrae, llama, subyuga. ¡Dios sabe… que naufraga, en sus brazos de mis… El agua tiene labios. El agua can…
Cerrado el horizonte hasta mi puer… y ni menta ni cardo en el camino. Yo me decía a solas: ¡el destino! callé mis truenos y tendime a muer… En el silencio al fin hubo una inc…
La materna sombrilla de los pinos entre las rojas flechas de febrero y mis hombros lucientes; ah, qué f… los pañuelos del aire del acero. El agua se ha llenado de espejitos…
Quererte con el iris, con el truen… en la pomposa barca de la espuma, a bravo sol, a bien bruñida luna y espigada madeja de centeno. Con envidia de nube transitoria
¡Ah si pudiera ser de piedra o cob… Para no sufrir! Para que así dejara de fluir La cisterna salobre De mi corazón.
El río se alza vertical, de oro, todo de flautas, todo de peonías. Una espiral en vértigo sonoro de rosas verdes y azucenas frías. Duerme la luna entre su cauce. El…
¡Todo el oro del mundo parecía diluido en la tarde luminosa! Apenas un crepúsculo de rosa la copa de los árboles teñía. Un imprevisto amor, mi mano unía
Este viento que riza y que desriza agua, nube y espuma transitoria, se adormece en mi sien, flor sin v… escala de clavel deshecha aprisa. El lejano perfume se desliza
He mordido manzanas y he besado tu… Me he abrazado a los pinos oloroso… Hundí, inquieta, mis manos en el a… He huroneado en la selva milenaria… que cruza la pradera como una serp…
¡Ah, mi dulce hermana, vas Derecho hacia Dios presente, Quisiera no estar ausente En tu apoteosis celeste Y he de prenderme, aunque cueste
Un perfume de amor me acompañaba. Volvía hacia la aldea de la cita, Bajo la paz suprema e infinita Que el ocaso en el campo destilaba… En mis labios ardientes aleteaba
Asiento de musgo florido sobre el viejo brocal derruido. Sitio que elegimos para hablar de… bajo el enorme paraíso en flor. ¡Ay, pobre del agua que del fondo…
¿De qué raso, Potencias, cómo era la celeste muchacha adolescente que se me irguió un día de la fren… para llamarse siempre primavera? Sólo me queda ya la luz morada
Sirena que en el sueño me has llam… desde tu frágil costa de neblina: en tu vaga canturia ultramarina un reclamo de abismo me ha llegado… Tal vez me tengas, de coral labrad…
¡Oh, lengua de los cantares! ¡oh, lengua del Romancero! te habló Teresa la mística, te habla el hombre que yo quiero. En ti he arrullado a mi hijo