#Cubanos #SigloXX
Las riendas de mi vida las sujetan… y aunque impacientes piafan mis po… con tus débiles músculos los somet… mis intentos de fuga, oyendo los l… relinchos de otros potros, que ent…
No despiertes jamás para vivir tu… porque el sueño es un viaje más al… Tu pie siempre es más firme despué… Sólo es grande en la vida quien sa… El amor llega y pasa como un dolor…
Otra vez tus caminos me llevan hac… cuando ya en mi sonrisa murió el ú… Otra vez esa flecha clavándose en… y esa lluvia de otoño para soñar c… Otra vez esas manos alzándose haci…
Te miraba acostada con mis ojos de… tus ojos aprendían lentamente a so… y tu sueño iba a otro, a tu amor e… embriagado de fuga, de capricho y… Me tomaste una mano para palpar tu…
No... nunca fue mi mano más lenta… Secretamente mía de aquella noche,… Fue así como una nube cuando ocult… O así como una estrella que se pie… Nunca tuvo mi mano más quietud imp…
Yo he visto, a veces, cosas que no… con la mirada de aprender a ver, —rostros que pertenecen al olvido, formas del viento en el atardecer. Y he conocido lo desconocido
No era amor. Fue otra cosa. Pero según murmuran en la ciudad a… yo cometí el delito de inventarte… y fue tuyo el pecado de ofrecerme… No era amor, no era eso
Érase un verde bosque de eterna pr… y érase un niño iluso que vagaba a… El niño entró en el bosque siguien… entró en el bosque... y nadie lo h… Érase un mar sereno, de tan hondo…
En el áureo esplendor de la mañana… viendo crecer la enredadera verde, mi alegría no sabe lo que pierde y mi dolor no sabe lo que gana. Yo fui una vez como ese pozo oscur…
Gota del mar donde en naufragio le… se hunde el navío negro de una pen… gota que, rebosando, nubla y llena los ojos olvidados del contento. Grito hecho perla por el desalient…
Señor, yo soy el otro que también… y vengo a confesarme, porque la cu… Ella tuvo la gracia fatal de nacer… quien la mira, ya nunca será bueno… Me duele soportar que alguno la ha…
¡Y ante mi abrazo te sentí rendida… y ante tu sumisión, mis besos sabi… pusieron a temblar entre tus labio… ansias de amor y de placer y vida!… Fue un instante no más, uno de eso…
Derramaras tus lágrimas, desventurado amante, como un único dolor, y en la anchura del mundo siempre habrá, en ese instante,
La nieta del mendigo suspira amarg… mojando con sus lágrimas la muñeca… Sobre la falda humilde, como una c… la muñeca es ahora solamente un gu… Porque aquella mañana cruzo frente…
Tu y yo vimos un día este hermoso retrato de mujer; por eso guardo la fotografía como una cosa que no pudo ser. Pero hay cosas que han sido