Muere un amor en mitad de la esper… Y un silencio sepulta su cadáver d… Sangra una niña herida sobre un le… Y un silencio se esconde entre los… Degüellan un muchacho en una patri…
Te tendiste de nuevo En estas largas soledades mías Para sufrir por siempre Mi tristeza. Ya no puedes fugarte
Para este amor que entre ella y yo… Y entre los dos cuidamos y crecimo… Y entre los dos también alimentamo… Un poquito de sangre te pedimos. Corre dulce y alegre por la acera
Yo no sabría decirte por qué amo a todos los niños muertos, a todos los ancianos y a todos los enfermos. Puede ser que mi alma sea tan blan…
La ciudad nos envuelve largamente, Como una noche dolorosa. A nuestro lado ruedan los camiones Como brujas agónicas. Una campana se queja a lo lejos de…
Por la hija que ríe estoy doliente… Por el hijo que llora estoy en pen… Porque los dos me han puesto la co… Del alma toda abierta y toda ardie… Porque los dos han hecho que ese d…
¡Qué ganas de llorar sobre la cama… ¡Qué ganas de gritar sobre la almo… ¡Qué ganas de sentir que tú me lla… Como llama una niña abandonada! ¡Qué ganas de decirte en el oído
Esta vida en silencio En la sombra desnuda. Cayendo, meditando, De machacada y ebria se hace pura. Flotas tú restregada
Esta noche sedienta yo me he pregu… Quién eres y quién eres. Por qué es triste tu carne como un… Y por qué tienes llena la boca de… Y despacio, esta noche yo te he se…
Era grande la noche. Estábamos en… Con todos los impulsos dispuestos… Se quemó el filamento de la única… Y un cosquilleo eléctrico nos palp… La luna se estiraba como una gata…
Mujer, toda mi sangre está present… Contigo en esa lucha que sostienes… Contigo está mi amor incandescente Y en tu llanto y tu duelo me conti… Nunca en la vida estuve tan de pri…
Recuéstate a mi brazo. La sangre que por mis venas se des… Posee, algunas veces, deliciosos s… Afuera son las cinco de la tarde, Pero en mi alma se han quedado inm…
Hoy mi vida no tiene peso alguno: Es un viento, menos que un viento, Menos que una raya de luz. Ahora ninguno puede serme oneroso. No hay terrenos resquemores debajo…
La noche, deseosa, apenumbrada, Te quitó sin pensar las zapatillas… Y –por sentirse blanca y alumbrada… Desnudó blancamente tus rodillas. Luego –por diversión, sin decir na…
Sufro tanto que a veces ni siquier… Sé si sufro por mí o por el obrero… El sufrimiento nace, simplemente. Es como un árbol ciego. No lo busco, lo llamo ni lo aguard…