Solo el silencio llena las rendija… por donde escapa el aire del amor… No importan las palabras que inund… del cieno inconsistente de la verd… Se oculta el sol que inicia este e…
¿Podrá el señor del tiempo parar la rueca eterna que desbroza el destino y fija las cadenas? Ataduras que oprimen el corazón re…
Camino del Puerto de la Cruz Ben… entre los cerezos, oliendo a tomil… voy cantando versos de la serranía… mientras a mi espalda se escapa un… Suspiros de un tiempo sujeto al al…
Ayer hablé contigo y todavía te quiero. ¡Qué extraño tu sonido! ¡Qué lejana tu voz! ¡Qué triste tu recuerdo
El cielo fija tu mirada a la vez que la duda te envuelve, tropiezas inseguro sin dominar el… no te sostiene el alba, equivocas… Pensativo, en silencio, avanzas le…
Cayó el corazón al río cuando amaneció la pena de la ancha luna de otoño en la tibia mañanita de los pesares ocultos.
Buscaría consuelo en el balcón de… jugaría con la esfera del incontro… ajustaría las cuentas sueltas que se esfumaron muy a mi pesar, volvería a recorrer los antiguos c…
Pronto perderé el sol oculto entre… tantas tardes soñando igual obsole… desde el mismo lugar, con similar… ¿Podré olvidar los soles de tantas… Desconozco el sol nuevo que me esp…
Buscaban en la tarde la sonrisa pe… enlazaban sus manos con el candor… que un día se escondió tras de los… por la suave ladera de lo que fue… Volvieron a encontrarse en la maña…
No sigas los torpes pasos de los c… mantente fiel a tu sombra en los j… donde fluya la poesía, la belleza… de las galantes lisonjas que acomp… Admira la bella estampa de la sonr…
Libando la blanca flor, la mariposa del alba somete a la blanca luna al escondite del alma. Adormecido en su nido,
Veces de llorar por ti. Caminos para andar sólo. Versos sin alma y sin forma, y tú no estás. Retuerces mi corazón
Avanza lenta la tarde por los cord… pájaros avientan trinos que suaviz… en lontananza se abren los claros… Dejad atrás este tiempo, que vuelv… Se ofrece el jardín al verso de lo…
Allá, al final del camino me encontré la dulce pena, pena que endulza el olvido, que libera mis cadenas. Sentado en el ala oeste,
Me gusta tocar la tierra y amar el sol que se cae, este sol que ya no es sol. Aquí, en la triste penumbra de la tarde,