Salid, hijos míos, salid. Venid a mi lecho de sombra, sed luz en mi noche de piedra, bálsamo en mi costado abierto. Os miro desde el madero
Las nubes pasan inundan de nostalgia mis pensamientos
Apenas brilla tu luz en mi recuerdo sigue encendida
he estado esperándote todos estos días como un niño perdido por estas avenidas llenas de gente con prisa
cuando llegue septiembre volverán los anhelos a encontrarse respiraré de nuevo con tu risa cuando llegue septiembre los dorados destellos del ocaso
Bastión inexpugnable te presentas letania de rezos, llantos y silen… de pisadas lejanas vacías y huecas
Alzo mi faz luz cegadora descubro tus paisajes infinittos el verano no quiere terminar... yermas llanuras
Hay calles donde el eco suena y no hay nadie que lo responda, caras anónimas, camino tras camino, a veces por la misma senda
al olmo seco ya no le brotan hojas desde que falta ya no le cantan los gorriones risueños
Caminan entre sombras, sin mirar el suelo que pisan, porque ya no hay tierra, solo polvo que se levanta como recuerdos rotos.
No hubo paso que quebrara la arena… ni huella que pidiera quedarse. Solo el roce de lo que no pesa, de lo que existe sin exigir su nom… Te agradezco la quietud sin márgen…
Antes de irse el verde de las hojas se torna ocre
La tua pallidezza i tuoi silenzi il tuo sguardo perso che solo a volte incontra il mio sguardo
Entre sus sombras los árboles desnudos miran al cielo
Se ha quedado el invierno llegaremos a Julio y el Dniester seguirá congelado este año no vendrá la primavera