Federico García Lorca

Poema de la saeta: Arqueros

A Francisco Iglesias

Los arqueros oscuros
a Sevilla se acercan.
 
Guadalquivir abierto.
 
Anchos sombreros grises,
largas capas lentas.
 
¡Ay, Guadalquivir!
 
Vienen de los remotos
países de la pena.
 
Guadalquivir abierto.
 
Y van a un laberinto.
Amor, cristal y piedra.
 
¡Ay, Guadalquivir!
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