#Peruanos #SigloXX #1922 #Trilce
Prístina y última piedra de infund… ventura, acaba de morir con alma y todo, octubre habitació… De tres meses de ausente y diez de… Cómo el destino,
Quién sabe se va a ti. No le ocul… Quién sabe madrugada. Acaríciale. No le digas nada. Est… duro de lo que se ahuyenta. Acaríciale. Anda! Cómo le tendría…
Graniza tánto, como para que yo re… y acreciente las perlas que he recogido del hocico mismo de cada tempestad. No se vaya a secar esta lluvia.
Quemadura del segundo en toda la tierna cabecilla del de… picadura de ají vagoroso, a las dos de la tarde inmoral. Guante de los bordes borde a borde…
Los mineros salieron de la mina remontando sus ruinas venideras, fajaron su salud con estampidos y, elaborando su función mental cerraron con sus voces
Si lloviera esta noche, retiraríam… de aquí a mil años. Mejor a cien no más. Como si nada hubiese ocurrido, har… la cuenta de que vengo todavía.
De la noche a la mañana voy sacando lengua a las más mudas equ… En nombre de esa pura que sabía mirar hasta ser 2. En nombre de que la fui extraño,
—Hay, madre, un sitio en el mundo,… sitio muy grande y lejano y otra v… Mi madre me ajusta el cuello del a… nevar, sino para que empiece a nev… La mujer de mi padre está enamorad…
Amanece lloviendo. Bien peinada la mañana chorrea el pelo fino. Melancolía está amarrada; y en mal asfaltado oxidente de mue… vira, se asienta apenas el destino…
A la cabeza de mis propios actos, corona en mano, batallón de dioses… el signo negativo al cuello, atroc… el fósforo y la prisa, estupefacto… el alma y el valor, con dos impact…
Mañana esotro día, alguna vez hallaría para el hifalto poder… entrada eternal. Mañana algún día, sería la tienda chapada
Graniza tanto, como para que yo re… y acreciente las perlas que he recogido del hocico mismo de cada tempestad. No se vaya a secar esta lluvia.
Oh las cuatro paredes de la celda. Ah las cuatro paredes albicantes que sin remedio dan al mismo númer… Criadero de nervios, mala brecha, por sus cuatro rincones cómo arran…
Me desvinculo del mar cuando vienen las aguas a mí. Salgamos siempre. Saboreemos la canción estupenda, la canción d… por los labios inferiores del dese…
Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino haci… y le dijo: «¡No mueras, te amo tan… Pero el cadáver ¡ay! siguió murien… Se le acercaron dos y repitiéronle…